Redacción / Grupo Marmor
A poco más de diez años de uno de los crímenes más atroces en la historia reciente de Florida, la opinión pública rememora la sentencia de cadena perpetua sin derecho a fianza dictada contra Fidel López. El sujeto cumple una condena vitalicia en una prisión estadounidense tras declararse culpable de asesinato en primer grado por la muerte de su novia, la peruana María Nemeth. Con esta resolución legal, el agresor logró evadir la pena de muerte y renunció a cualquier posibilidad de apelación, cerrando un caso que horrorizó a la comunidad internacional por la extrema saña empleada.
El brutal homicidio se desencadenó al interior del departamento que la pareja compartía, luego de que consumieran botellas de tequila. De acuerdo con la confesión del propio López, este sufrió un severo ataque de ira cuando, en medio de una relación sexual, Nemeth pronunció por error el nombre de su exesposo en dos ocasiones. Completamente enfurecido, el hombre comenzó a destruir el mobiliario, destrozó las paredes a puñetazos y posteriormente atacó físicamente a la joven, quien se encontraba indefensa y en un avanzado estado de intoxicación alcohólica.
La tortura escaló a niveles dantescos cuando el agresor introdujo por la vía vaginal de la víctima una botella de cerveza, una pinza para rizar el cabello y sus propios puños. Con total brutalidad, López introdujo el brazo hasta el codo para arrancarle los intestinos a la mujer, provocándole una hemorragia masiva y una evisceración total. Tras percatarse de que la joven se desangraba y agonizaba, el sujeto intentó limpiarla arrojándole agua en el rostro en el cuarto de baño, lugar donde la policía localizó el cuerpo desnudo junto a restos de tejido y un enorme charco de sangre tras una llamada simulada al 911.



















