Redacción / Grupo Marmor
A tan solo una hora de que se escuche el silbatazo inicial para el trascendental choque de octavos de final entre México e Inglaterra, las alarmas se encendieron en el Estadio Ciudad de México. Las pantallas del inmueble mundialista sorprendieron a los asistentes y personal técnico al desplegar el mensaje: “Protocolo de tormenta eléctrica activado”, debido a que las condiciones climáticas en la zona han comenzado a complicarse drásticamente.
Días antes, las autoridades de la capital ya habían advertido a los organizadores de la FIFA sobre la alta probabilidad de tormentas e inundaciones en los alrededores del estadio debido a deficiencias en la tubería local, recomendando adelantar el encuentro a las 12:00 del día. Aunque la FIFA estuvo a punto de autorizar el cambio de horario, la presión de las delegaciones mexicana e inglesa —quienes se opusieron rotundamente para no afectar su logística— mantuvo el juego a las 18:00 horas. De acuerdo con el reglamento oficial de competencia, el partido podrá arrancar y desarrollarse normalmente siempre y cuando no caiga un rayo en un radio cercano al inmueble durante un lapso mínimo de 30 minutos. Cabe recordar que esta misma situación climática ya obligó a retrasar una hora el partido previo del Tri ante Ecuador.
A pesar de las nubes grises y la amenaza de lluvia, el ánimo de la afición mexicana se encuentra por los cielos. Las calles de la Ciudad de México se han inundado por completo de un color verde vibrante; desde la Basílica de Guadalupe y el Palacio de Bellas Artes, hasta el Zócalo y los accesos al estadio, miles de fanáticos portan con orgullo la camiseta de la Selección Nacional. El fervor es tal que ya es común ver incluso a mascotas vestidas con la indumentaria tricolor.
La ilusión de ver a México avanzar al ansiado quinto y sexto partido en este Mundial 2026 ha contagiado a todos los rincones del país. Previo al partido, cientos de fieles se han congregado en los templos de la capital para dejar veladoras y pedirle un “milagro” a la Virgen de Guadalupe, alimentando el sueño colectivo de vencer a la poderosa escuadra europea y sellar un pase histórico a la siguiente ronda.


















