Redacción / Grupo Marmor
En el marco del Día Internacional del Autocuidado, especialistas en psicología y salud han reiterado que el bienestar emocional no requiere de transformaciones extremas ni inversiones costosas, sino de la adopción constante de acciones sencillas que regulen la conexión bidireccional entre el cuerpo y la mente.
Gerardo Sánchez Dinorín, académico e investigador de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicó durante un conversatorio que la estabilidad emocional depende de cómo el sistema nervioso procesa las señales de la postura y el estado de los órganos internos. Por ello, el autocuidado físico se convierte en un pilar indispensable para afrontar el estrés cotidiano, trabajar y desarrollar habilidades de vida.
Entre los factores físicos clave, el especialista resaltó el papel de la microbiota intestinal para mantener un estado de alerta óptimo y responder ante situaciones complejas. De igual forma, el descanso adecuado se posiciona como una prioridad, toda vez que la privación crónica de sueño puede derivar en depresión, ansiedad, deterioro cognitivo y enfermedades vasculares o metabólicas. Para contrarrestarlo, se recomienda establecer rutinas nocturnas de al menos siete horas de descanso y restringir el uso de pantallas antes de dormir.
A la par de la alimentación y el sueño, expertos coinciden en que incorporar pequeños hábitos a la rutina diaria genera cambios profundos en el bienestar general:
- Movimiento e hidratación: Caminar al menos 20 minutos al día fortalece el sistema cardiovascular y despeja la mente, mientras que beber agua de forma constante previene la fatiga.
- Respiración y desconexión: Practicar cinco minutos de respiración consciente o meditación ayuda a gestionar la ansiedad, aunado a la reducción del tiempo en dispositivos electrónicos.
- Entorno y vínculos sociales: Mantener espacios limpios y organizados aporta calma, al tiempo que cultivar relaciones comunitarias y de amistad reduce la sensación de aislamiento.
Finalmente, el académico de la UNAM enfatizó que, si bien estas estrategias de autocuidado son accesibles para la mayoría de la población, ante cualquier condición que altere de forma sostenida la calidad de vida siempre se debe recurrir al acompañamiento de profesionales de la salud mental.



















