Margarita Arreola / Grupo Marmor
Entre el aroma a pino recién tallado y los hilos de colores que bordan historias, la comunidad de Pichátaro perteneciente al municipio de Tingambato, ya alista su fiesta más esperada; la XXVI edición de la Feria del Mueble Rústico y Textil Bordado.
La comunidad, reconocida por darle vida a la madera, es la única en Michoacán que trabaja la técnica del apolillado, esa que rescata la belleza de la madera antigua, con sus vetas marcadas por el tiempo, además del tallado natural, señaló Castor Estrada Robles, director de la Casa de las Artesanías (Casart).
Para celebrar el arte que nace de sus manos, se destinarán 50 mil pesos en premios para el Concurso de Mueble Tallado, donde se espera la participación de 66 artesanos, 80 piezas inscritas y 14 premios.
“Habrá eventos deportivos, culturales, gastronómicos y exhibición de elaboración de artesanía en vivo”, apuntó Estrada Robles.
Más que muebles, Pichátaro ofrece identidad. Se espera una derrama económica de 900 mil pesos y una gran afluencia turística de más de cinco mil personas que llegue a perderse entre comedores monumentales, salas rústicas y blusas bordadas a mano.
Y es que en Pichátaro el arte es de familia: alrededor de 100 artesanos se dedican al mueble y casi el 95 por ciento de las mujeres bordan textiles, elaboran medicina tradicional y también le entran al tallado de la madera.



















