Jorge Rubio/Grupo Marmor
Crece la presión ciudadana y legal para remover de su cargo a Arely Reyes Terán, magistrada en Puebla, tras emitir severas opiniones sobre la muerte del maestro Alberto Israel Jasso Cruz. El docente se quitó la vida recientemente luego de hacer público un video defendiendo su inocencia frente a acusaciones de abuso sexual que calificó como infundadas.
El escándalo estalló cuando la servidora pública comentó abiertamente en redes sociales sobre el video del profesor que “se hubiera matado antes”, asegurando que solo buscaba victimizarse. A pesar de que posteriormente ofreció disculpas argumentando imprudencia, la postura de la servidora pública encendió el descontento de la opinión pública por emitir juicios sin una condena legal de por medio.
Diversos gremios de abogados y grupos civiles criticaron que una impartidora de justicia atente contra la presunción de inocencia y exhiba falta de ética en sus canales personales. Argumentan que sus palabras demuestran un sesgo inaceptable para su posición en el Poder Judicial, por lo que solicitaron formalmente la apertura de un expediente disciplinario que contemple su separación del puesto.
El trágico desenlace de Alberto Jasso, con más de dos décadas en el ámbito educativo, mantiene encendida la conversación sobre las falsas acusaciones y la imparcialidad institucional. La petición para destituir a Reyes Terán encabeza las exigencias de un sector que exige juzgadores neutrales y comprometidos con el debido proceso.



















