Redacción/Grupo Marrmor
La posible tala de 613 árboles contemplada para las obras del Morebús ha generado manifestaciones y un creciente debate ambiental en Morelia. Entre las expresiones que han comenzado a utilizar ciudadanos y ambientalistas se encuentra una palabra que genera polémica: ecocidio.
Pero, ¿qué significa realmente?
El ecocidio se utiliza para describir la destrucción o daño grave al medio ambiente y a los ecosistemas. El término ha cobrado fuerza en los últimos años para hablar de afectaciones ambientales de gran magnitud.
En el caso de Morelia, ciudadanos y ambientalistas consideran que el retiro de cientos de árboles podría representar una afectación importante al ecosistema urbano, particularmente por los servicios ambientales que proporciona el arbolado y por la fauna que utiliza estos espacios como refugio y fuente de alimento.
Los árboles urbanos ayudan a proporcionar sombra, disminuir el calor, capturar contaminantes, favorecer la infiltración de agua y ofrecer espacios para distintas especies de aves, insectos y pequeños animales.
¿Entonces la tala de 613 árboles es legalmente un ecocidio?
No necesariamente. Que una obra contemple el retiro de cientos de árboles no significa, por sí solo, que jurídicamente pueda clasificarse como ecocidio.
Para determinar si existe alguna responsabilidad ambiental deben revisarse elementos como la Manifestación de Impacto Ambiental, permisos, características del arbolado, presencia de fauna, posibles especies protegidas y las medidas de prevención, mitigación y compensación contempladas.
Por ello, mientras ciudadanos y ambientalistas utilizan el término “ecocidio” para expresar la magnitud del daño ambiental que consideran que podría producirse, la determinación de una posible responsabilidad legal corresponde a las autoridades competentes, con base en los estudios y la legislación aplicable.
El tema ha cobrado mayor relevancia después de las manifestaciones realizadas en Morelia y de la petición ciudadana que busca reconsiderar el retiro de los árboles.
Así, el debate ya no solo gira en torno a una obra de movilidad, sino también a una pregunta ambiental: ¿cuánto arbolado puede perder una ciudad antes de que el impacto sobre su ecosistema sea considerado grave?



















