Redacción / Grupo Marmor
Con el avance de la tecnología y la creciente preocupación por el medio ambiente, los vehículos eléctricos (VE) han dejado de ser una novedad del futuro para convertirse en una opción real en las agencias automotrices. Sin embargo, para la mayoría de los compradores, la pregunta principal antes de dar el salto sigue siendo financiera: ¿realmente sale más barato tener un auto eléctrico que uno de gasolina?
La respuesta corta es sí, pero con ciertos matices. Para entender el verdadero ahorro, es necesario analizar el costo total de propiedad, el cual va mucho más allá del precio que se paga en la agencia.
- El precio inicial (Punto para la gasolina): Actualmente, los vehículos eléctricos suelen tener un precio de etiqueta más alto que sus equivalentes de combustión interna. Aunque la brecha se ha ido cerrando gracias a la producción en masa y la llegada de nuevas marcas al mercado mexicano, el desembolso inicial sigue siendo un obstáculo para muchos.
- Gasto en combustible vs. recargas (Punto para el eléctrico): Aquí es donde el vehículo eléctrico empieza a recuperar terreno. Cargar la batería de un auto en casa es significativamente más barato que llenar un tanque de gasolina. Dependiendo de las tarifas eléctricas y los subsidios locales, el costo por kilómetro recorrido en un VE puede ser hasta un 60% menor que en un auto tradicional.
- Mantenimiento a largo plazo (Punto definitivo para el eléctrico): Los motores de combustión tienen cientos de piezas móviles, requieren cambios regulares de aceite, filtros, bujías y bandas. En contraste, un motor eléctrico es increíblemente sencillo. Al no requerir aceite y al contar con sistemas de frenado regenerativo (que desgastan mucho menos las balatas), los costos de mantenimiento preventivo de un VE se desploman radicalmente.
- Incentivos fiscales: En varios estados de México, los autos eléctricos están exentos del pago de tenencia, verificación vehicular y el Impuesto Sobre Automóviles Nuevos (ISAN), lo que representa un ahorro anual nada despreciable. Si bien el precio de compra inicial es mayor, el ahorro en combustible y mantenimiento hace que, a mediano y largo plazo (generalmente entre los 3 y 5 años de uso continuo), el vehículo eléctrico termine siendo una opción mucho más económica y rentable para el usuario promedio, además de ser amigable con el medio ambiente.


















