El accidente que cambió la vida de Frida Kahlo y marcó su obra para siempre

Banner

Redacción / Grupo Marmor

El 17 de septiembre de 1925, un trágico accidente en la Ciudad de México marcó un antes y un después en la historia del arte mundial y en la vida de Frida Kahlo, transformando el sufrimiento físico en el motor de su obra pictórica. A la edad de 18 años, la joven artista viajaba a bordo de un autobús que fue violentamente arrollado por un tranvía, lo que provocó que el vehículo quedara prensado contra los fierros del transporte y causara heridas devastadoras en los pasajeros.

El impacto le ocasionó múltiples fracturas en la columna vertebral, la clavícula, las costillas y la pelvis, además de una lesión crítica donde un pasamanos metálico le atravesó el cuerpo desde el costado izquierdo hasta la salida por la pelvis. Esta grave herida le arrebató la posibilidad de ser madre y la condenó a un dolor crónico y a múltiples intervenciones quirúrgicas durante el resto de su vida.

Postrada en una cama y bajo un rígido corsé de yeso, la inmovilidad llevó a Kahlo a refugiarse en la pintura, utilizando un atril especial y un espejo colocado frente a ella para retratar su propia realidad. De este dolor profundo surgieron obras icónicas como La columna rota y Henry Ford Hospital, consolidándola como un referente ineludible de la cultura y el arte mexicano.