El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este domingo que su administración sostiene conversaciones con altos funcionarios cubanos para explorar un posible acuerdo entre Washington y La Habana, en medio de tensiones crecientes entre ambos gobiernos. Trump dijo estar optimista de que estas negociaciones puedan culminar en un entendimiento, aunque sin dar detalles específicos sobre el contenido de las pláticas.
Desde su residencia en Florida, el mandatario señaló que las conversaciones incluyen a los “más altos responsables” de Cuba y que esperan que dicho acuerdo pueda beneficiar a ciudadanos cubanos que residen en Estados Unidos y quieren reunirse con sus familias en la isla.
Trump también insistió en que Cuba es una “nación fallida” —una frase que ha repetido al criticar la situación económica y política en la isla— y subrayó que la pérdida del apoyo venezolano ha empeorado la crisis cubana.
Estas declaraciones se enmarcan en un contexto de presión económica sostenida: la administración Trump ha cortado el suministro de petróleo procedente de Venezuela y firmado una orden para imponer aranceles a los países que vendan crudo a Cuba, con el argumento de que el gobierno cubano representa una amenaza y debe cambiar su rumbo.
Por su parte, el gobierno de La Habana ha negado que existan conversaciones de alto nivel en curso con Estados Unidos, limitándolas a “contactos técnicos” en temas migratorios y subrayando su disposición a un diálogo soberano y respetuoso, sin injerencias.





























