La malaria fue el “arquitecto” invisible de la evolución humana

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Redacción / Grupo Marmor

Durante décadas, la ciencia ha sostenido que los cambios climáticos fueron el motor principal detrás de los movimientos de los primeros humanos en África pero, una investigación reciente hecha por el Instituto Max Planck y publicada en Science Advances revela que esta enfermedad no fue solo un obstáculo de salud, sino un punto clave que determinó dónde decidieron asentarse las sociedades humanas hace entre 74,000 y 5,000 años.

Utilizando modelos de distribución de mosquitos, datos paleoclimáticos y registros arqueológicos, los investigadores descubrieron que los grupos humanos evitaban los entornos de alto riesgo de transmisión provocando una fragmentación de las poblaciones, separando a los grupos a lo largo del paisaje africano. Según el estudio, esta distancia física influyó directamente en cómo nuestros ancestros se encontraban, se mezclaban e intercambiaban genes, sentando las bases de la poblacional que observamos en la actualidad.

Andrea Manica, coautor de la Universidad de Cambridge, señala que estas decisiones de hábitat han determinado la demografía humana durante los últimos 74,000 años. El hallazgo rompe con la narrativa tradicional y coloca a las enfermedades infecciosas como un factor fundamental en la historia profunda de nuestra especie.

Eleanor Scerri, del Instituto Max Planck de Geoantropología, destacó que, ante la falta de ADN antiguo de periodos tan remotos, este modelo ofrece un nuevo marco para entender la prehistoria. Este descubrimiento obliga a los científicos a replantearse cómo modelan el pasado, demostrando que los mosquitos tuvieron un papel tan relevante como los glaciares en el destino de la humanidad.