Redacción / Grupo Marmor
El pasado 12 de mayo de 2026 se marcó un antes y después en la historia de la salud ginecológica con la publicación de un consenso global en la revista The Lancet que oficializa el cambio de nombre del Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP) a Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino (SOMP).
Este cambió, respaldado por la Organización Mundial de la Salud y 56 organizaciones internacionales, busca corregir un error histórico en la nomenclatura que ha provocado que hasta el 70% de las mujeres con esta patología permanezcan sin un diagnóstico claro. El término anterior resultaba confuso ya que lo que los médicos detectan en los ovarios no son quistes patológicos, sino folículos que no lograron completar su proceso de maduración, lo que llevaba a descartar erróneamente la enfermedad cuando no se visualizaban imágenes de quistes reales.
El nuevo acrónimo SOMP es más preciso, debido a que este trastorno no es únicamente un problema reproductivo, sino una disfunción sistémica que integra componentes metabólicos y hormonales. El término “metabólico” se incorporó debido a que décadas de investigación han demostrado que la resistencia a la insulina y el riesgo cardiovascular son elementos centrales de la enfermedad, mientras que “poliendocrino” describe la alteración de múltiples ejes hormonales, como los niveles elevados de andrógenos. El cambió de enfoque permite que los especialistas evalúen otros marcadores, como el perfil hormonal y los indicadores de resistencia a la insulina, dándoles la misma importancia a la hora de diagnosticar que a la imagen ecográfica.
Este cambio es el resultado de un exhaustivo proceso de 14 años que involucró a más de 22,000 participantes, entre pacientes y médicos especialistas de distintas ramas del área de salud. La transición a la nueva nomenclatura no será inmediata, pues se ha establecido un periodo de tres años para integrar el término SOMP en los sistemas de clasificación internacional, guías clínicas y programas de formación médica, con una implementación total prevista para el año 2028. Los expertos señalan que el siguiente paso lógico será la actualización de los criterios de diagnóstico de Rotterdam para que reflejen finalmente este enfoque integral y sistémico que hoy define a la enfermedad.
No obstante, los médicos coinciden en que un nombre más descriptivo facilitará el acceso a tratamientos adecuados, abrirá puertas a una mejor cobertura de seguros y fomentará una atención médica más empática e individualizada.



















