Anciana confiesa haber asesinado, descuartizado y enterrado a su hijo hace 33 años

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Redacción / Grupo Marmor

Antonia Navarro, una anciana de la localidad, conmocionó a las autoridades al confesar voluntariamente haber participado en el asesinato y descuartizamiento de su hijo Juan, de 27 años, cuyos restos óseos fueron enterrados en el corral de la vivienda familiar hace más de tres décadas. Sin embargo, a solo 24 horas de la cruda declaración, la mujer dio marcha atrás, desatando una batalla legal y familiar.

Tras la sorpresiva confesión, Navarro cambió drásticamente su versión, negando cualquier implicación en el crimen y arrojando la culpa sobre su hija Mari Luz, el esposo de esta y el padre de la víctima, quien ya falleció. Ante este giro, el resto de sus hijos afirmaron tener grabada la confesión original en video y decidieron acampar en el corral (que hoy pertenece a otros propietarios) a la espera de un albañil para desenterrar ellos mismos los restos de su hermano, argumentando que las autoridades les han pedido continuar la búsqueda de forma particular debido a la antigüedad del caso.

La polémica confesión abrió la caja de Pandora de una de las dinámicas familiares más brutales documentadas en la región. Al ser cuestionados sobre el destino de su hermano Juan, los hijos de Antonia relataron una infancia marcada por la violencia extrema, la explotación y el sadismo a manos de sus padres. “Un padre que es capaz de matar y descuartizar a su hijo es el demonio en persona”, declaró Azucena, una de las hijas, quien detalló que eran obligados a mendigar y a recolectar chatarra bajo amenazas y golpizas constantes.

El testimonio de otra de las hermanas, Gema, expuso el nivel de peligrosidad que se vivía en el hogar: “Mi padre vino con una espada a apuñalarme en la barriga. Al verlo, puse la mano y me cortó tres dedos. Mi madre ni me acompañó al médico”, relató tras recordar que sobrevivieron. Mientras los hermanos continúan rascando la tierra del corral buscando justicia para Juan, se reportó que Mari Luz y su esposo (señalados en la segunda versión de la madre) huyeron de Denia tras percatarse de que, legalmente, el crimen original ya habría prescrito debido al tiempo transcurrido.