¿Se aproxima “El Niño Godzilla”? Enciende las alertas climáticas en México

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Redacción / Grupo Marmor

Aunque suena a una producción cinematográfica, este término es empleado de manera mediática y social para describir una versión hiperintensificada de “El Niño”, un fenómeno climático de escala global capaz de alterar drásticamente los patrones de lluvia, elevar las temperaturas a niveles récord y potenciar la fuerza de los huracanes.

Los especialistas explican que el apelativo no forma parte de la nomenclatura científica oficial, sino que nació para dimensionar la magnitud del histórico y destructivo episodio registrado entre 2015 y 2016. Un evento entra en esta categoría extrema (o “Súper El Niño”) cuando las aguas del océano Pacífico ecuatorial superan por más de 2.5 grados centígrados su temperatura habitual durante varios meses consecutivos, inyectando una cantidad colosal de vapor de agua y energía térmica a la atmósfera terrestre.

La Administración del Océano y la Atmósfera de Estados Unidos (NOAA) emitió un reporte donde establece hasta un 90% de probabilidad de que las condiciones de “El Niño” comiencen formalmente a consolidarse en el trimestre de junio-agosto, alcanzando su punto crítico de intensidad hacia el cambio de año, entre diciembre y febrero. Por su parte, coordinadores e investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se mantienen bajo monitoreo constante, pues la combinación de este fenómeno con el calentamiento global actual (el cual ya se ubica 1.46 grados por encima de la era preindustrial) podría elevar temporalmente la temperatura del planeta a un alarmante 1.8 grados.

A pesar del alarmismo en internet, el panorama inmediato para la región nacional luce controlado. De acuerdo con informes de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el país concretó una recuperación hídrica del 94% tras el cese de una prolongada sequía de 43 meses que concluyó el año pasado, previendo un cierre de ciclo sin desabasto generalizado. No obstante, los modelos climáticos de la UNAM y el Servicio Meteorológico Nacional encienden focos rojos para el panorama del próximo año, advirtiendo que de mantenerse las tendencias de calor récord, el territorio nacional podría recaer en una severa crisis de sequía estructural.

Climatólogos internacionales señalan que bautizar a las variaciones de la Oscilación del Sur (ENOS) con nombres monstruosos suele ser un arma de doble filo. Si bien capta la atención de la opinión pública, también puede detonar ansiedad e inacción social por temor. La comunidad científica enfatiza que el sistema climático es altamente complejo y que un evento de gran magnitud no necesariamente replica de forma exacta los desastres del pasado.