OMS alerta que 1 de cada 6 adultos mayores sufre maltrato por familia o cuidadores

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Redacción / Grupo Marmor

En el marco del Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, establecido el 15 de junio, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM) hicieron un urgente llamado a visibilizar la violencia contra la población de la tercera edad. De acuerdo con las estimaciones globales más recientes del organismo internacional, aproximadamente una de cada seis personas mayores de 60 años (el 15.7%) sufrió algún tipo de abuso en entornos comunitarios durante el último año.

Esta cifra, considerada un grave problema de salud pública y una violación flagrante a los derechos humanos, amenaza con dispararse exponencialmente debido al rápido envejecimiento demográfico: se prevé que la población mundial de adultos mayores se duplique para el año 2050, pasando de 900 millones a 2,000 millones de personas, lo que elevaría el número de víctimas potenciales a 320 millones si no se aplican políticas de prevención inmediatas.

El panorama es aún más devastador dentro de las instituciones de cuidado de largo plazo, como residencias de ancianos y centros de atención crónica. Las revisiones sistemáticas de la OMS revelaron que dos de cada tres trabajadores (el 64.2%) de estos centros confesaron haber infligido alguna forma de maltrato a los residentes bajo su cargo durante el último año. Entre los abusos más recurrentes documentados en estos entornos destaca el maltrato psicológico, el cual alcanza una prevalencia del 32.5%, seguido por la desatención o negligencia con un 12.0%, y el maltrato físico con un 9.3%. Por su parte, en el ámbito comunitario, el maltrato psicológico lidera las estadísticas afectando al 11.6% de los adultos mayores de forma directa (cifra que se eleva al 33.4% según reportes de sus representantes), seguido por el abuso económico o explotación financiera con un 6.8%, la desatención con un 4.2% y el maltrato físico con un 2.6%. L

as investigaciones apuntan a que esta problemática se agudizó de manera drástica durante la pasada pandemia de COVID-19, periodo en el que las tasas de maltrato en el hogar registraron incrementos de hasta un 84% debido al confinamiento y a la falta de redes de apoyo.

Desde la perspectiva gerontológica, las causas de esta violencia son multifactoriales e involucran tanto elementos individuales de la víctima (como la dependencia funcional, el deterioro cognitivo, la marcha lenta y la escasez de ingresos) como factores del agresor, donde imperan las enfermedades de salud mental, el abuso de sustancias y la dependencia económica hacia el anciano.

Un detonante crítico identificado por el INAPAM es el colapso de las personas encargadas del cuidado; cuando un familiar se desvincula por completo de su vida laboral y social para atender de tiempo completo a un adulto mayor dependiente, se genera el “síndrome de agotamiento del cuidador”, el cual, a falta de relevos y apoyos externos, detona conductas violentas de manera casi inevitable.

Para combatir estos actos, las organizaciones internacionales promueven estrategias basadas en equipos multidisciplinarios, programas de administración regulada de fondos financieros para evitar la explotación material, líneas telefónicas de asistencia y refugios de emergencia. En el contexto nacional, el INAPAM recordó a la población que el abandono, la desatención y el menoscabo de la dignidad de este sector son conductas delictivas e instó a la ciudadanía a denunciar.

El instituto mantiene activo su departamento de Asesoría Jurídica gratuita para personas de la tercera edad que sean víctimas de violencia o despojo patrimonial, canalizando las solicitudes de ayuda de manera formal a través del correo institucional: asesoriajuridicainapam@inapam.gob.mx.